A veces se habla de “los mayores” como si fueran un único tipo de lector. Y no lo son. Hay personas que han leído toda la vida, otras que vuelven a leer después de años, algunas prefieren la prensa, otras la novela, otras el relato breve, y muchas combinan lectura por placer con lectura por costumbre.

Pero, aun con toda esa diversidad, los datos sí permiten dibujar algunas tendencias interesantes. Y la primera rompe un tópico bastante extendido: las personas mayores en España leen más de lo que a veces se piensa, y en los últimos años además han aumentado su hábito lector. El Barómetro de Hábitos de Lectura 2025 señala que entre los mayores de 65 años el porcentaje de lectura de libros por ocio ha subido hasta el 58%, nada menos que 13 puntos más que en 2017. No es un detalle menor: es el mayor crecimiento relativo entre los grandes tramos de edad.

El lector mayor en España no es un lector “residual”, es un lector en crecimiento

Esto merece subrayarse porque cambia bastante la conversación. No estamos hablando de un grupo que haya quedado al margen de la lectura, sino de una franja que ha ganado peso lector en los últimos años. Y no solo en lectura por ocio: también ha crecido la compra de libros no de texto entre los mayores de 65 años. En 2025, ese porcentaje alcanza el 36,4%, frente al 31,4% registrado en 2019.

Dicho de otra manera: no solo leen más, también compran más libros que hace unos años.

Eso encaja con una intuición bastante razonable. Quienes hoy tienen más de 65 años pertenecen ya, en muchos casos, a generaciones que crecieron con mayor escolarización, mayor acceso al libro y una relación más estable con la cultura escrita. El propio Barómetro apunta en esa dirección al sugerir que en esta franja de edad empiezan a consolidarse generaciones con un hábito lector más asentado.

En casa, con calma y por placer

Hay otra pista importante sobre cómo leen. La lectura, en España, sigue siendo una actividad profundamente doméstica: el 93,5% de los lectores afirma que suele leer en casa. Muy lejos quedan otros lugares como el transporte público, el aire libre o la biblioteca.

Esto ayuda a entender algo que muchas familias ya perciben intuitivamente: para buena parte de las personas mayores, la lectura no compite tanto en el terreno de la movilidad o del consumo rápido, sino en el del tiempo propio. Leer se parece menos a “matar el tiempo” y más a habitarlo bien.

Eso también explica por qué los formatos breves y bien editados tienen tanto sentido. Si la lectura sucede sobre todo en casa, en momentos de calma, lo que más valor tiene no es solo el contenido, sino la calidad de la experiencia: claridad, ritmo, placer y continuidad.

No solo leen: también saben muy bien que les interesa

Aunque en España no abundan las encuestas oficiales que desglosen con mucho detalle las temáticas favoritas de los lectores mayores de 65 años, sí hay pistas bastante sólidas. Una de las más interesantes la aporta una gran encuesta de Babelia y la Cadena SER: entre los lectores españoles, la novela clásica sigue teniendo un peso muy alto, y la poesía aparece como un gusto que comparten precisamente los más jóvenes y los lectores de más edad.

En ficción, además, las temáticas con más lectores son el misterio (80%), las aventuras (74%), las novelas realistas (73%), las históricas (71%) y las policiacas (70%). Si se cruza eso con el fuerte vínculo que los mayores mantienen con la lectura reposada y con el valor que dan a los libros con fondo, aparece un perfil muy interesante: lectores atraídos por historias bien construidas, con argumento, tensión narrativa y densidad humana, pero también con una cierta riqueza emocional o poética

No parece un público que busque solo distracción ligera, sino textos con contenido, con atmósfera y con algo que seguir pensando después de cerrar el libro.

Conclusión

En conjunto, los datos muestran una realidad muy interesante: las personas mayores en España leen más de lo que a veces se cree, mantienen una relación viva con la lectura y, además, tienen gustos bien definidos. Son lectores con criterio y con interés por historias que entretienen, pero también dejan huella.

No son un público homogéneo, pero sí comparten algo importante: cuando la experiencia de lectura está bien resuelta, el interés sigue ahí.

Quizá esa sea la mejor noticia de todas.


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